Continuación de ciclo satisfactoria

21 03 2009

Ayer salí muy contento de la película que vi, dentro del ciclo de cine de Hong Kong que comenté en el anterior post. Pero claro, teniendo en cuenta que hoy la proyección la he visto en la Filmoteca Española, y no en la sede de la Casa Asia, pues tenía muchas expectativas de que todo fuera bien.

Además, la película es muy recomendable. Se llama Eighteen Springs, y la dirige la directora Ann Hui. Según la información del ciclo, esta directora, poco conocida en España, es una de las más representativas de la Nueva Ola del cine de Hong Kong, el cual eclosionó a finales de los años 70.

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La película es un drama, centrado en una bellísima historia de amor. La historia narrada se ambienta en el Shanghai de los años 30. El destino de los protagonistas y los prejuicios sociales de la época suponen el hilo conductor de la historia.

La directora trabaja de una forma muy estilizada y paciente, dando mucho peso al trabajo de los actores, la mayoría de ellos muy convincentes. La dirección artística y la fotografía son bastante buenas, y la música, aunque poco original, es muy funcional.

Hubo un detalle que me descolocó un poco al principio, y es que la copia de la película traía dos subtítulos: uno en mandarín (supongo) y otro en inglés. Entonces, la Filmoteca añadió debajo un subtítulo en español. Por tanto, vimos la película con tres subtítulos diferentes; pero bueno, de vez en cuando miraba sólo el subtítulo en inglés para ver si no me perdía, así que pude recordar mi conocimiento de este idioma. Hay que ser positivo en todas las situaciones posibles.

No sé si tendreis oportunidad de verla algún día, pero si os la encontrais en algún momento, os la recomiendo. Me recordó mucho a Deseo, Peligro, de Ang Lee; aunque ésta última me parece mucho más lograda.

Espero poder ver algunas pelis mas de este ciclo. Parece que Hong Kong tiene cosas interesantes que contar en la gran pantalla…





Final marcado por un buen número

2 03 2009

Acabo de tener uno de esos momentos que, si mi memoria no me juega una mala pasada, nunca olvidaré.

Me encuentro en plena asimilación de una película que acabo de ver. Mi primer pensamiento al finalizar su visionado ha sido la autocuestión de cómo es posible que no la haya visto con anterioridad, siendo tan conocida y habiéndola tenido en mis manos en innumerables ocasiones. La única respuesta que se me ocurre es que tenía que llegar a este momento, a este microperíodo de mi limitada existencia, para verla.

La peli en cuestión es Trainspotting, de Danny Boyle. En la actualidad, este director está de frenética y mediática actualidad debido al éxito de su acercamiento a la realidad hindú con Slumdog Millionaire. No la he visto aún, pero tengo la absoluta certeza de que será difícil superar a este fenómeno cultural, en forma de séptimo arte, que acabo de presenciar.

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Trainspotting es, ante todo, cine moderno; cine urbano de verdad. No realidad dramatizada, ni comedia fácil. Es una personalísima visión sobre la drogadicción y el contexto cultural de las personas implicadas en la misma. Se disfruta cada plano, cada frase, cada escena. Es un espectáculo que nadie debería perderse.

Hay personas que piensan que el cine está condenado a la extinción. Películas como ésta demuestran lo opuesto. Siempre que haya un sólo productor que se arriesgue a meterse en proyectos como éste, el cine recuperará una y otra vez el lugar que le corresponde en el arte y la cultura del mundo.

Como me ocurre cuando me gusta mucho una película, abro el blog y me pongo a escribir, a ver qué sale. Pero antes de clickear en “nueva entrada”, he echado un vistazo a las estadísticas de este cerebro y, cual ha sido mi sorpresa, he descubierto un número muy peculiar de visitas: ¡1.111!

Oficialmente, el día que vi Trainspotting, El Cerebro de Mapki alcanzó la inolvidable cifra de 1.111 visitas. Un momento tan atípico no puede olvidarse tan fácilmente, ¿no creéis?