Retomando

25 02 2009

Han pasado unos días en los que han cambiado algunas cosillas, así que para retomar este blog voy a contar un poco sobre ello.

Lo primero es que ya me he mudado de piso. Creo que es la primera vez que vivo en un piso exterior, exceptuando mi casa de toda la vida, claro. Tiene muchísima luz, tanto mi habitación como el resto. No es tremendamente grande, pero tampoco pequeño, así que es muy disfrutable. Mis nuevas compañeras parecen majas, y espero que me lo sigan pareciendo.

Luego, durante las primeras 24 horas de vida en este nuevo hogar, alcancé los 25 años. Pues un cuarto de siglo, nada más y nada menos. En realidad es un día como otro cualquiera, pero la gente que te llama, que te manda sms, que te deja mensajes en el tuenti… pues lo hacen especial. No comí tarta, pero sí almorcé fuera y me tomé unas cervezas por la noche. Bueno, para haber caído en lunes, no está mal…

Además, el mismo día de mi cumple, mientras almorzaba con una de esas “personas de toda la vida”, me llamaron para empezar a tramitar, ¡por fin!, el contrato para incorporarme al laboratorio. La verdad es que estaba ya un poco nervioso, sobre todo teniendo en cuenta la presión añadida de la dichosa crisis que estamos viviendo.

Y bueno, como creo es evidente, vuelvo a tener Internet. La verdad es que he tenido que ir un par de veces al locutorio más cercano a conectarme para ver los emails y tal… ¡Sí que se me ha hecho necesario este medio!

Aunque no va en la línea de lo que estoy contando, un día de estos en los que no he tenido Internet fui a ver The Reader, de Stephen Daldry, y me encantaría que la viérais todos y cada uno. Es una película fabulosa, con una enorme Kate Winslet y un siempre eficaz Ralph Fiennes; y un director y guionista virtuosos, aunque no tanto como en The Hours, todo hay que decirlo.

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La incertidumbre del principio

10 02 2009

En este momento estoy a punto de comenzar algo nuevo. Nuevo trabajo, y nuevo hogar.

Después de las fiestas, me llamaron para decirme que me habían elegido para entrar a investigar en un laboratorio. El papeleo necesario para que entre aún no está listo, pero lo estará (al menos, eso me dicen). Mi sueño de trabajar en investigación parece que se va a cumplir. De hecho, ha pasado de ser una lejana utopía a una cercana realidad.

Muchos interrogantes asoman por mi mente. ¿Estaré a la altura de lo que esperan de mí? ¿Resultará complicado adaptarme a este nuevo grupo de trabajo? ¿Me sentiré agusto allí, con el proyecto y con los compañeros? Estoy expectante por responder a todas estas preguntas, y por empezar de una vez. Porque un buen comienzo es crucial para un buen desarrollo, y un buen final, como las buenas historias de ficción, y las mejores etapas de la vida.

Además, tengo que marcharme del piso donde estoy viviendo. La búsqueda de un nuevo piso siempre es complicada, sobre todo por lo que intentas buscar. Y, por supuesto, el tema económico, tan importante en estos tiempos.

Va a resultar toda una aventura tener tantas novedades de repente, pero ya se sabe que la vida recomienza en infinidad de ocasiones, aunque nunca dejemos de caminar.