Prometo volver

23 10 2011

Prometo volver… aún no he pillado bien la cerradura del armario… necesito abrirlo antes de seguir… sois mis neuronas, sé que me entendéis…

¡Hasta Pronto!

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Reconciliándome con mi cerebro

24 10 2010

Querida masa de neuronas del piso de arriba:

Sé que te tengo no olvidada, ni abandonada… más bien, lo siguiente. Pero tienes que entender que, si en ocasiones te he informado de cuán ocupada ha estado mi vida, ahora esa ocupación roza máximos insospechados. De hecho, por casa palabra que te dedico, siento en mi interior el peso de todos los segundos… ¡que estoy perdiendo! ¿Puedes creerme?

Además, tampoco me has ayudado mucho tú últimamente. Seguramente, la falta de inexperiencia ha sido determinante en este caso. Esa sensación y constante pensamiento, cuando estoy trabajando, de que no voy a terminar lo que estoy haciendo, y que mi planning de trabajo nunca va a ser completado, es de total actualidad en mi cabecita de chorlito. Porque claro, en breve, cada día, he de irme a clase del Máster, así que no puede ser de otra manera…

Espero, querido cerebro, que aprendamos juntos, a la mayor brevedad, que no se puede pretender mantener el ritmo en el laboratorio teniendo clases diarias por la tarde (y trabajos, y apuntes… y lo de más allá). Además, la vida es vida incluso con Máster de las narices, así que aún han de quedarme huecos en alguna que otra neurona para disfrutar de mis amigos, reírme de lo lindo hablando con mi hermana por teléfono, seguir preocupándome y apoyando a mi padre y sus problemas visuales (pobre mío…), echando de menos a amigos de verdad, de los que me moldean el corazón (ya estén en Sevilla, Arrás, San Juan del Puerto, London, Campo de Gibraltar…) y, en definitiva, vivir la vida tal como venga, con altibajos o sin ellos.

Es por eso, querido cerebro, que te tengo tan olvidado. No sé cuándo volveré a retomar tus sinapsis virtuales, pero por ahora sólo doy señales de vida. Me temo que has de conformarte, aunque no dejes de quejarte para que no se me olvide mi necesidad de hacerte caso. Gracias por seguir ahí arriba, haciendo lo que puedes con etapas caóticas de mi vida, como la actual.

Te mando un paquetito dedicado con canales de calcio para que te distraigas. ¡Que los disfrutes! xD





Y ya van dos

31 08 2010

Parece mentira cómo pasa el tiempo. Hoy mi cerebro cumple dos años de sinapsis cibernética, y lo celebro porque a veces no es fácil escribir, aunque sean banalidades de la vida o comentarios cinéfilos de andar por casa. Lo más destacado para mí es que me cuesta imaginarme sin el blog; a pesar del tiempo que he podido tardar, en ocasiones, a la hora de publicar algo nuevo; o de las vueltas que le he dado a ciertos comentarios personales por temores, o cobardías.

Delante de estas dos velitas, me deseo muchos posts, muchas ganas de escribir, ya que me ayuda sobremanera a expresarme, y a liberarme de ciertos fantasmas que rondan mis neuronas de vez en cuando. Además, los comentarios de cine los disfruto mucho, y han de seguir, al tiempo que mi afición por el séptimo arte.

¡Hasta el año que viene! La próxima, tarta de moka…





Naciste un día cualquiera

23 02 2010

Esta semana es mi cumpleaños y, como le pasa a todo ser viviente, pues se torna especial, y recuerdas años anteriores; repasas los doce meses en los que has tenido la edad que acabas de dejar; lo celebras con quien quieres, y como puedes, por supuesto… Pero, en realidad, y sin querer restarle importancia… el día de mi cumpleaños es un día más. Además, cuando cae entre semana, se hace todavía más rutinario si cabe…

Realmente, la gente que te rodea y la circunstancia puntual que tengas el propio día de tu aniversario; todo eso, en conjunto, es lo que hace de esa fecha algo especial, aparte de que ese día empezaste a existir, lo cual es bastante tremendo como reflexión. Justo antes de uno nacer, todas las horas, días, meses… anteriores al nacimiento, se llenaban con la vida de personas de todas partes con sus emociones, inquietudes y demás; y uno ni siquiera era una mísera hebra de DNA.

La historia nos acerca algo más a todo lo anterior a la propia existencia, pero siempre queda un abismo de realidad desconocido, en el cual no tenemos cabida. Pero no sólo ocurre con lo anterior: el presente de cada uno es parte de los millones de presentes de todos los humanos existentes. Por tanto, ¿qué tiene de especial que haga veintitantos años que mi vida dio comienzo? Pues absolutamente nada.

Pero la mente, las neuronas, no son colectivas; son intrapersonales, propias, privadas y, lo mejor de todo: únicas. Y más que cualquier otra cosa, somos lo que somos porque esas neuronas existen y nos brindan la realidad, la experiencia, las emociones, la sensibilidad… la vida. No es que sea esclavo de mi cerebro; es que soy mi cerebro.

Por mucha reflexión, más o menos objetiva, que uno intente hacer, siempre se topa con su percepción, con su tacto, su vista, su oído; con su memoria, con su capacidad comprensiva e intuitiva; con sus temores, sus rincones de tranquilidad y felicidad. Y nos agarramos con fidelidad ciega porque todo ese conjunto de posibilidades vitales conforman lo más real y consciente que tenemos cada segundo de la vida.

Hoy sólo recuerdo que hace un tiempo empecé a vivir, a ser, a estar entre todos, y con algunos. Mi aniversario es un día más para la existencia colectiva, y el día inolvidable de cada año para mí.





Adicción al otro

2 11 2009

Quiero ser capaz de volar alto, más alto de lo que ya creo ser; tan alto que vislumbre a las personas como hormigas, a los edificios como piedras.

Quiero atisbar el fondo del pozo; llámese pozo a la sensación de miedo a la peligrosa soledad urbana; llámese pozo a las personas que, no conociéndolas, no entendiéndolas; te importan, te duelen.

Las hormigas no son insignificantes, pero son apreciables desde los tranquilos trozos de algodón que vagan por encima de nuestras neuronas. Envidio esa vista; envidio poder ver más lejano que sobre la piedra; envidio la falta de contacto, la incapacidad de oler al que pasaría por tu izquierda…

Aquel reflejo de sueño es imposible y, en realidad, también indeseable. No puedo más que admitir mi naturaleza hormiguera; en el lenguaje bípedo, mi condición social.

Nada tiene sentido sin el otro. Las ganas de labrarse un camino, más o menos pedregoso, más fácil o complicado de recorrer; de vivir experiencias jugando a desnivelar los picos de la sensibilidad; de explorar lo que uno es, o quiere ser, o espera convertirse; de llenar vacíos pasados, y otros nuevos más reconocibles.

Reconocer la adicción hacia el que te mira, hacia el que te juzga, te escucha, te incordia y te asimila; es el mayor y más bello acto de humanidad que este conjunto de neuronas es capaz de imaginar, de pensar; en definitiva, de afirmar y sentir como suyo.

¿No es hermoso sentir al animal social que uno es? No sé desde el algodón; sí desde la pezuña, aunque a veces se extrañe la cueva…





Un añito de neuronas

31 08 2009

Hoy hace un año desde que publiqué mi primer post. No sé si he mantenido las ideas iniciales para este cerebro, pero la cuestión es que sigo con tantas ganas de escribir como el primer día.

Espero cumplir algún que otro añito más con la ilusión por narrar mis ideas, pensamientos, sentimientos y opiniones a todos los poquitos o muchos que me lean, me comenten, me comprendan, me detesten.

Gracias a todos los que habeis leido alguna vez algún que otro post; también a los que habeis dejado comentarios, o los vais a dejar, o queríais dejarlo pero no os atrevisteis; o no os apeteció, o no encontrasteis palabras adecuadas.

tart

Me autodeseo muchas horas de vivencias, de personas, de películas, de ilusiones, para poder expresar con la ayuda de mis neuronas.

¡Un abrazo!