Poema y foto

27 03 2009

Las pasadas navidades, estaba un día en mi habitación leyendo, cuando me empecé a dar cuenta de que estaba quedándome sin el rayo de sol que me alumbraba las palabras que leía. Entonces, me asomé a la ventana, y comprobé que el cielo estaba llenándose de nubes. Abrí la ventana, y noté esa sensación de que el tiempo iba a cambiar, ya fuera por el levante o el poniente típicos del Estrecho, y empecé a fijarme en las nubes. Me quedé unos minutos algo embobado, con la mente en un blanco similar al que podían ver mis ojos.

Finalmente, cogí el móvil e inmortalicé aquel momento de conexión con aquellas nubes que empezaron a dificultar mi lectura. La foto no es muy buena, pero al verla, conecto enseguida con aquellos minutos que pasé, simplemente, observando y contagiándome de la energía del ambiente.

Hoy, leyendo por aquí y por allá en Internet, encontré un poema de Mario Benedetti que me hizo recordar aquellas nubes que observé; aquel día en que cambié mi lectura por aquella vista desde mi ventana. Es por ello que me apetece compartir, a través de este cerebro, aquella imagen, seguidas por estos versos tan bellos.

sky

No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio

no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin como es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón

no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobaras que no es tan dificil
siempre te faltaría el pino del crepusculo

eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegue al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.

Otro Cielo. Mario Benedetti

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Comienzo de ciclo desastroso

19 03 2009

En la Casa Asia, en Madrid, ha comenzado un ciclo de cine con películas producidas en Hong Kong. Empezó el lunes, y he visionado dos películas; pero las proyecciones no han podido ser más cutres.

El lunes pasado vi la película Whispers and Moans, del director Herman Yau. Además de que la película me resultó bastante floja, ocurrió que, en mitad de la proyección, encendieron varias luces sin razón aparente, y la mantuvieron así durante más de un cuarto de hora. ¿Alguien me puede explicar qué sentido tiene esto?

El miércoles, ayer, vi un film algo mejor, The Detective, de Oxide Pang Chun. La película, en general, es entretenida, con algunas escenas bastante bien hechas, que te adentraban bastante bien en momentos de cierto suspense, dentro de la investigación que se narraba. Pero su proyección fue un absoluto desastre.

detect

En primer lugar, la calidad de la película era terrible; el sonido era comparable al de un portátil y la imagen era propia de una película bajada de Internet. Teniendo en cuenta que el ciclo está patrocinado por el Hong Kong Economic and Trade Office de Bruselas, creo que podrían haber traído una copia mejor de la película, la verdad.

Pero no todo quedó ahí. Cuando la película rozaba la hora de duración (más o menos, la mitad del total), el DVD, CD o el formato que fuera se quedó bloqueado, y tardaron más de diez minutos en solucionarlo más o menos. Y digo “más o menos” porque, ya al final del film, el visionado se convirtió en un pase de imágenes a cámara lenta y sin sonido, frente a lo cual empecé a reírme por no llorar, la verdad. Por supuesto, decidimos mi amiga y yo irnos sin terminar de ver un final que, es estas condiciones, había que “adivinar” más que “ver”.

Espero que las películas que, de este mismo ciclo, se proyectan en la Filmoteca Española (Cine Doré) en los próximos días cumplan con los requisitos esperados, ya que espero ver algunas y no me gustaría tener que volver a irme de nuevo de la sala.