Robos, globos y sombras

16 09 2009

Seguramente, haya pocos tríos tan dispares como los que forman las tres películas que me voy a atrever a comentar.

La primera de ellas es, simplemente, una joya de la animación, y del cine seguramente. Me refiero a lo último de la factoría Pixar, Up (Pete Docter y Bob Peterson). Esta historia, entrañable y divertida, vital y humana, te hipnotiza desde el magistral principio, hasta todas las aventuras que viven un peculiar anciano y el boy scout más crack de la década.

up

El guión es un portento y el dominio técnico resulta en una fuerza visual pocas veces vista; y mucho menos en la animación. La música, aunque simple, es bellísima y te acompaña en este viaje de manera muy efectiva. Es absolutamente recomendable, seas quien seas, te guste lo que te guste. Hay que ser muy poco humano para no disfrutar de Up.

El siguiente film del que os hablaré es lo último del director Michael Mann: Public Enemies. Un montaje de una calidad técnica y un absoluto sello personal convierten lo que podría haber sido un clásico biopic sobre un ladrón de bancos; en una película vibrante, inteligente y deslumbrante.

publ

El guión dibuja de manera muy acertada a cada uno de los protagonistas, entre los que destacan un agraciado (como siempre) Johnny Depp, un efectivo Christian Bale y una más que correcta Marion Cotillard. Las escenas de los robos y las persecuciones son electrizantes, y la cámara nunca se olvida del ser humano que hay detrás de casa rostro, de cada situación. Todo un logro del cine comercial estadounidense.

Por último, quería hablar de una película que he adquirido últimamente; considerada, según muchas fuentes cinematográficas consultadas, la primera obra del cine independiente estadounidense. Se trata de Shadows, del director John Cassavetes.

shadows

La improvisación es el intrumento de trabajo para la realización de esta rareza, llena de libertad, de estilo underground, de gamberrismo y frescura; todo ello, en los años 50-60, de cara al establishment “made in Hollywood” tan poderoso entonces.

El trabajo de los actores es genial, porque notas que son principiantes no por su mala calidad, sino por la naturalidad y sinceridad a la hora de contruir sus personajes. El sello Cassavetes se reconoce, aunque falten algunos años para sus grandes películas. Sin duda, una delicia de séptimo arte.

Pues ya veis, las pelis tan dispares que os comento. Y es que el cine es así; tan dispar, pero tan placentero…

Anuncios




Uso del teatro en el cine

18 10 2008

El cine, en multitud de ocasiones, se vale del teatro para la creación de las películas; dentro del argumento o del modo de trabajo con los actores, por ejemplo. Hay películas en las que, aunque no se hable de teatro, ni haya una obra teatral en la que el argumento se base, ni surga de la adaptación cinematográfica de una pieza teatral existente, aparece una estructura formal muy cercana a las tablas. Ejemplos hay muchos, entre los que se encuentran películas que disfruté, y sigo disfrutando; tales como Martín (Hache), de Adolfo Aristarain, o Las Horas, de Stephen Daldry

Hoy he visto una película en la que el teatro forma parte del argumento, o de la forma… la verdad es que, aún habiéndola visto, no estoy del todo seguro. Al pensar sobre lo que había visto, recordé otras dos películas en las que el teatro tenían un peso argumental fundamental para el desarrollo de la historia que se contaba.

Una de estas películas es el clásico “Eva al desnudo”, del director Joseph L. Mankiewicz, para muchos la película más y mejor recordada de una de las mejores actrices de todos los tiempos: Bette Davis. La película nos cuenta la historia de Eva, una chica fanática de una actriz teatral de renombre que es acogida por ésta y poco a poco se va introduciendo en el mundillo teatral del New York de los años 40, hasta conseguir su propósito inicial y secreto.

Eva al desnudo se vale del teatro para hablar de la gente que lo compone. En ella, los personajes principales son una actriz, un autor, un director, la mujer del autor, un productor y un crítico, rodeados por demás personajes de este mundillo. Además del hilo argumental principal, en este film asistimos a los entresijos de las obras teatrales, a reflexiones sobre la base del teatro, de la ficción. Eva al desnudo es una película que se disfruta por las maravillosas interpretaciones, por un jugoso y enorme guión y por una dirección de uno de los grandes directores clásicos estadounidenses.

Otra película en la que el teatro se torna importante es “Opening Night”, del director John Cassavets. En esta ocasión, asistimos a los ensayos de una nueva obra, pero la actriz principal un bajón emocional y existencial después de que una fan muera tras intentar verla saliendo del teatro. Esta película se basa sobre todo en este personaje, que borda una magnífica Gena Rowlands, ya que empieza a delirar y a cuestionar su propio personaje en la obra.

Al final, independientemente del hilo argumental (que no os voy a estropear), asistimos a dicho estreno, cuya escena final se compone de un “tour de force” entre esta actriz y el propio director, que hace de parte del reparto de la obra. Pero dicha escena y la representación completa de la obra se hace en un teatro real, con público que ha pagado su entrada para verla. Es muy emocionante asistir a un juego tan complejo entre el cine y el teatro.

Finalmente, os hablaré (o, al menos, lo intentaré) de la película que he visto hoy, y por la cual os cuento todo esto. Se llama “Mon Cas” (Mi Caso) y es del director portugués Manoel de Oliveira. Este director es muy poco conocido en España; de hecho, es prácticamente un director de arte y ensayo para el panorama europeo e internacional, aunque en su país es como Amenábar aquí; es decir, conocido y con buenos resultados en la taquilla.

Pues bien, Mon Cas comienza con el ensayo de una obra teatral. Al abrirse el telón, vemos a un hombre que se cuela y que exige explicar su “caso”. Hay enfados de una actriz, del autor… pero este hombre insiste. Luego, vemos que se baja el telón y se realiza un segundo ensayo, que consiste para mi sorpresa en exactamente la misma escena que antes, pero en blanco y negro y muda, aunque una voz en off nos recita un texto de Beckett.

Se vuelve a bajar el telón, y la tercera toma es otra vez la misma escena pero con el sonido invertido; vamos, para volverse loco (en la que aparece el Guernica de Picasso). Finalmente, vemos que la cuarta repetición es una nueva escena con Job de protagonista, “golpeado por todos los males, que habla con Dios”. No voy a contar el final, pero os diré que la última imagen es la sonrisa de la Gioconda.

Como os podreis imaginar, hubo gente en la sala que se fue, que no pudo soportar tanta ambigüedad, pero he de decir que, aunque la película es muy difícil de seguir, yo la he disfrutado. En realidad, la película para mí va sobre la humanidad. El hombre que explica su caso termina hablando del absurdo de la comedia, de la ficción. Y luego, cuando vemos a Job, se habla de la insignificancia del hombre ante Dios, y de la idea de “juzgar a Dios”, de vivir libres, de dejar de ser pecadores para ser seres humanos.

Total, la película es complicada, pero es curioso como, al principio, el cine plasma al teatro, para al final ver la representación desde el patio de butacas (cuando la cámara se aleja del escenario y vemos a los técnicos y demás del ensayo teatral), desapareciendo el cine y reforzándose el teatro.

En la hoja de entrada antes de la proyección viene un texto en el que se hace una entrevista al propio de director. Su explicación de la película es así:

Mon Cas está compuesta de distintos fragmentos que aparentemente no tienen relación unos con otros. Pero tienen un sustrato común, que es el hombre, la humanidad. La existencia del ser. Ante los hombres y ante Dios. El gran problema es existir sin los otros. (…) La figura de Job representa esa expiación, solo ante Dios… ante la ausencia de Dios… Tan dividido y destrozado como el Guernica (…) Hasta que Dios se apiada de Job y finalmente ven la sonrisa de la Gioconda. Una sonrisa irónica, toda la duplicidad del hombre.

¿Os aclara algo? Bueno, de todas formas diré que Manoel de Oliveira es un director que descrubrí en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, con la película “El Valle de Abraham” (no el Abraham de la biblia, se refiere a un lugar de la zona del Duero, en portugal), y me fascinó, sobre todo la riqueza de guión.

Bueno, es todo lo que quería contaros sobre estas películas relacionadas, de una u otra manera, con el teatro. Aprovecho para recomendaros una miniserie estadounidense que acabo de ver y me parece fabulosa. Se llama “Angels in America”, la dirigió Mike Nichols para HBO, está basada en una obra de Broadway y el reparto es espectacular: Al Pacino, Meryl Streep, Emma Thompson… Total, no paseis sin verla

¡Un Abrazo!