¿Qué está pasando en Sol?

5 06 2011

Texto leído en la Asamblea General de la Acampada Sol del viernes 4 de junio, escrito por individualidades. El texto fue leído durante toda la tarde en vagones del Metro de Madrid, acción que os invitamos a realizar a todas (que además es normalmente recompensado con sonoros aplausos). También os animamos a imprimirlo en formato cartel para vuestros barrios, o a difundirlo por internet tanto como querais (adjunto va en formato pdf: http://madrid.tomalaplaza.net/files/2011/06/QUE-ESTÁ-PASANDO-EN-SOL1.pdf):

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN SOL?

YA NO SOMOS PORTADA.  Hace una semana nos queríais por lo que os contaban los medios de comunicación y, ahora, nos criticáis por lo que os cuentan esos mismos medios. Los problemas sociales que ahora utilizan para deslegitimarnos, son los mismos que ya existían la primera semana de acampada, los mismos que ya existían antes de que llegásemos  a Sol, los mismos por los que estamos aquí luchando.

NOS PEDÍS SOLUCIONES. La solución que damos ante estos problemas también sigue siendo la misma que cuando llegamos: la participación inclusiva de todas las personas en la construcción del cambio que queremos.

TODAS LAS PERSONAS: El ama de casa cuyo trabajo no se reconoce legalmente. La persona sobre la que se ejerce violencia por vivir libremente su sexualidad. El autónomo que ha sido desahuciado y debe seguir pagando la hipoteca. La migrante a la que le piden papeles para tener trabajo y trabajo para tener papeles. El estudiante cuyo único futuro es una beca que nunca le permitirá emanciparse. Aquella persona a la cual el sistema enferma ocultando su existencia y condenando su visibilidad. La parada que no puede acceder a una vivienda. El trabajador que debe hacer horas extras no remuneradas por miedo a perder su empleo…

EL MIEDO. Todas aquellas personas que por miedo no somos libres, todas distintas pero todas con el mismo miedo. En Sol hemos sustituido el miedo mutuo por el apoyo mutuo. Hemos unificado nuestras luchas para combatir el miedo que nos impone el sistema. Pero esto requiere tiempo.

EL TIEMPO. Habíamos interiorizado sus prisas, sus ritmos, su velocidad. BASTA. Vamos despacio porque vamos lejos. Vamos despacio porque queremos ir todas juntas. Vamos despacio porque queremos hacerlo bien. Vamos despacio porque el camino es igual de importante que el resultado.

ENTONCES, ¿QUÉ ES LO QUE HA CAMBIADO?

QUE HEMOS CRECIDO,  QUE ESTAMOS EN TODOS LOS BARRIOS Y MUNICIPIOS DE MADRID, EN MILES DE CIUDADES DEL MUNDO, QUE ESTAMOS AÚN MÁS INDIGNADAS Y MÁS UNIDAS, QUE SUS  MENTIRAS NO NOS CIEGAN, QUE SU MANIPULACIÓN NO NOS FRENA, QUE SU VIOLENCIA NOS HA HECHO MÁS FUERTES, QUE, AHORA MÁS QUE NUNCA, NO NOS REPRESENTAN. QUE  YA NO SOMOS PORTADA PERO POR FIN ESTAMOS ESCRIBIENDO LA PRIMERA PÁGINA DE NUESTRAS PROPIAS VIDAS.

APAGA LA TELE, CIERRA EL PERIÓDICO Y COMIENZA A ESCRIBIR TU PROPIA HISTORIA, QUE ES LA DE TODAS.

Con cariño: Quienes escribieron el texto, quienes estén de acuerdo y quienes lo difundan.

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¡Democracia YA!

16 05 2011





Los valores europeos

15 12 2008

Uno de los capítulos del libro “El Nuevo Desorden Mundial”, del escritor Tzvetan Todorov, trata sobre los “valores europeos”, definidos como aquellos aspectos propios de la sociedad europea, donde todos, desde suecos a españoles, pasando por checos, británicos o griegos, nos “podríamos” sentir reflejados e identificados.

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Estos valores, que el escritor describe y contextualiza históricamente uno por uno, son: la racionalidad, la justicia, la democracia, la libertad individual, el laicismo y la tolerancia.

De la racionalidad: la tradición europea admite la posibilidad de un conocimiento racional del mundo. Es decir, los actos más absurdos y los fenómenos más misteriosos deben poder ser aprehendidos por medio de la razón.

De la justicia: <Lo agradable es diferente al bien>, dice Sócrates (500d), y lo justo se encuentra junto al bien: es justo no porque me dé placer sino porque podría ser satisfactorio para todos, por poco que cada uno se abstuviera de juzgarlo en función de sus circunstancias y sus intereses.

De la democracia: como cualquier persona forma parte del “pueblo” en iguales condiciones, los derechos de cada cual son rigurosamente idénticos y cada voz tiene el mismo peso que las demás.

De la libertad individual: la democracia por sí sola no basta, ya que el pueblo podría decidir, por ejemplo, que debe imponerse el terror o el exterminio de los miembros más débiles del grupo, y el individio no tendría derecho a protestar si su libertad no estuviera al mismo tiempo protegida.

Del laicismo: los Estados laicos contemporáneos no se proponen asegurar el triunfo definitivo de los valores que defienden y tampoco curar a la humanidad de sus taras de una vez para siempre. El ser humano es decididamente imperfecto, y las sociedades son criticables y seguirán siéndolo.

Y de la tolerancia: las diferencias entre los pueblos europeos no han desaparecido por arte de magia, pero han dejado de ser una fuente de hostilidad y pueden ser valoradas por sí mismas.

Bajo mi punto de vista, y sobre todo por el desarrollo cultural de la Antigua Grecia, todos estos aspectos de la sociedad en la que vivimos son reales, aunque a menudo no se pongan en práctica.

Es muy probable que lo ocurrido durante el holocausto nazi haya sido racionalmente asimilado, pero ello no ha hecho que aprendamos del todo. No hace demasiado tiempo, en países de los Balcanes ocurrieron conflictos basados en intolerancia religiosa, y la Unión Europea no tuvo un papel determinante en este caso, sino que más bien se alió a un bando, junto a la OTAN. ¿Realmente aprendemos con raciocinio?

El sentido de la justicia actual es muy, muy discutible, sin salir de Europa. No todos los países europeos tienen las mismas consideraciones básicas en cuanto a la justicia universal, o a la del individuo. En este caso, hay mucho por hacer me temo…

Lo de la democracia es, creo yo, lo más identificativo de este continente; aunque los países europeos no son los únicos que consideran esta forma de gobierno del pueblo como la más acertada. Pero sí, el origen griego es indiscutible, aunque se tardaran siglos y siglos en reintaurarlo…

La libertad individual, en un mundo capitalista de multinacionales, basado en el consumo, los beneficios y demás… ¿realmente existe? ¿No dependemos, todos y cada uno de los europeos y demás ciudadanos occidentales de las decisiones de unos pocos, pero elevados despachos?

El laicismo es bastante europeo, o lo es totalmente, no lo sé. Pero no es lo fuerte que debería para acabar con el poder mediático de las religiones; en el caso europeo, la cristiana.

Y la tolerancia… bueno, esto forma parte del marketing de la Unión Europea, pero si preguntásemos a un significativo número de europeos… ¿podríamos considerarnos tolerantes? Yo lo dudo, honestamente.

Pues bien, puede ser que un día Europa sea una potencia real y unida, y no solamente en cuanto al aspecto económico. Lo que no sé es de qué pasta estarán, o estaremos hechos los ciudadanos de esa “Europa unida” del futuro…