Reconciliándome con mi cerebro

24 10 2010

Querida masa de neuronas del piso de arriba:

Sé que te tengo no olvidada, ni abandonada… más bien, lo siguiente. Pero tienes que entender que, si en ocasiones te he informado de cuán ocupada ha estado mi vida, ahora esa ocupación roza máximos insospechados. De hecho, por casa palabra que te dedico, siento en mi interior el peso de todos los segundos… ¡que estoy perdiendo! ¿Puedes creerme?

Además, tampoco me has ayudado mucho tú últimamente. Seguramente, la falta de inexperiencia ha sido determinante en este caso. Esa sensación y constante pensamiento, cuando estoy trabajando, de que no voy a terminar lo que estoy haciendo, y que mi planning de trabajo nunca va a ser completado, es de total actualidad en mi cabecita de chorlito. Porque claro, en breve, cada día, he de irme a clase del Máster, así que no puede ser de otra manera…

Espero, querido cerebro, que aprendamos juntos, a la mayor brevedad, que no se puede pretender mantener el ritmo en el laboratorio teniendo clases diarias por la tarde (y trabajos, y apuntes… y lo de más allá). Además, la vida es vida incluso con Máster de las narices, así que aún han de quedarme huecos en alguna que otra neurona para disfrutar de mis amigos, reírme de lo lindo hablando con mi hermana por teléfono, seguir preocupándome y apoyando a mi padre y sus problemas visuales (pobre mío…), echando de menos a amigos de verdad, de los que me moldean el corazón (ya estén en Sevilla, Arrás, San Juan del Puerto, London, Campo de Gibraltar…) y, en definitiva, vivir la vida tal como venga, con altibajos o sin ellos.

Es por eso, querido cerebro, que te tengo tan olvidado. No sé cuándo volveré a retomar tus sinapsis virtuales, pero por ahora sólo doy señales de vida. Me temo que has de conformarte, aunque no dejes de quejarte para que no se me olvide mi necesidad de hacerte caso. Gracias por seguir ahí arriba, haciendo lo que puedes con etapas caóticas de mi vida, como la actual.

Te mando un paquetito dedicado con canales de calcio para que te distraigas. ¡Que los disfrutes! xD

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Y ya van dos

31 08 2010

Parece mentira cómo pasa el tiempo. Hoy mi cerebro cumple dos años de sinapsis cibernética, y lo celebro porque a veces no es fácil escribir, aunque sean banalidades de la vida o comentarios cinéfilos de andar por casa. Lo más destacado para mí es que me cuesta imaginarme sin el blog; a pesar del tiempo que he podido tardar, en ocasiones, a la hora de publicar algo nuevo; o de las vueltas que le he dado a ciertos comentarios personales por temores, o cobardías.

Delante de estas dos velitas, me deseo muchos posts, muchas ganas de escribir, ya que me ayuda sobremanera a expresarme, y a liberarme de ciertos fantasmas que rondan mis neuronas de vez en cuando. Además, los comentarios de cine los disfruto mucho, y han de seguir, al tiempo que mi afición por el séptimo arte.

¡Hasta el año que viene! La próxima, tarta de moka…





Un añito de neuronas

31 08 2009

Hoy hace un año desde que publiqué mi primer post. No sé si he mantenido las ideas iniciales para este cerebro, pero la cuestión es que sigo con tantas ganas de escribir como el primer día.

Espero cumplir algún que otro añito más con la ilusión por narrar mis ideas, pensamientos, sentimientos y opiniones a todos los poquitos o muchos que me lean, me comenten, me comprendan, me detesten.

Gracias a todos los que habeis leido alguna vez algún que otro post; también a los que habeis dejado comentarios, o los vais a dejar, o queríais dejarlo pero no os atrevisteis; o no os apeteció, o no encontrasteis palabras adecuadas.

tart

Me autodeseo muchas horas de vivencias, de personas, de películas, de ilusiones, para poder expresar con la ayuda de mis neuronas.

¡Un abrazo!





Ningún título en especial

5 07 2009

Una vez más, empiezo a retrasar los posts. Parece que voy a ser incapaz de adquirir una rutina a la hora de expresar lo que codifican mis neuronas, pero casi que mejor, ya que escriba cuando escriba, siempre será en un estado de “realmente me apetece escribir hoy en el blog”, y no de “voy a escribir algo en el blog, que hace ya tiempo que no lo hago y la estadística va a bajar”.

Ya por fin terminé de ver la serie A Dos Metros Bajo Tierra y me ha fascinado desde principio a fin. El final me ha parecido un acierto de guión absoluto; sentí mucha magia y esperanza, a pesar de la crudeza de la muerte, plasmada durante las cinco temporadas. Seguramente, es la serie que más he disfrutado de todas las que he visto.

Ya hace un par de semanas, o algo más, empecé a ver una serie de reciente estreno en Estados Unidos. Se titula United States of Tara, y cuenta la vida de una madre de familia que padece transtorno de personalidad. Lo curioso es que los miembros de su familia tienen adquirida una cierta rutina a la hora de convivir con las diferentes personalidades de Tara, aunque de vez en cuando ocurran situaciones muy embarazosas. Habrá que seguir viéndola, a ver que tal…

Bueno, cambiando radicalmente de tema “porque yo lo valgo”, mi hermana ya hizo sus exámenes de oposiciones, y salió muy contenta de ellos. No hay que adelantar acontecimientos, pero yo tengo la certeza, completamente subjetiva, de que esta vez va a obtener su plaza. Espero que así sea, porque el trabajo de requieren unas oposiciones es muy largo y constante, y mi hermana lo ha realizado con creces. En breve saldremos de dudas, a ver qué decide el tribunal.

En el curro, la verdad es que estoy cada día más a gusto, salvo alguna que otra excepción causada por cierto colaborador de grupo de cuyo nombre no quiero acordarme… La gente de la que me rodeo es genial, y tienen unas historias para morirse de risa. Además, algunos me han hecho descubrir grupos y cantantes desconocidos para mí, y otros comparten gustos literarios. Pero, aún así, casi todos están bastante tocados mentalmente, en uno u otro sentido. Cada día me doy más cuenta de lo desquiciado que llegaré a estar, poco a poco, a medida que el trabajo se dibuje más como tesis.

Además de esto, voy sintiendo cierto feeling con algunos de ellos, lo cual me hace vaticinar que voy a tener buenos amigos muy pronto. La verdad es que sería de muy gran ayuda, ya que cuando te ocurre algo con tu jefe, o con tu trabajo, pues siempre es reconfortante saber que tienes, en tu propio trabajo, a gente que te conoce y está dispuesta a escuchar tus desahogos. Preveo que esta situación se tornará real muy pronto, lo cual me hace feliz.

En muy pocos días me voy de vacaciones a mi hogar familiar, mi querido estrecho. Es la primera vez que viajaré en avión hasta allí; concretamente, hasta Gibraltar, que la tengo muy cerquita y que ha incorporado vuelos desde Madrid recientemente. Espero llegar de una pieza… esto lo digo por la poca costumbre de viajar en avión, no porque realmente crea que me va a ocurrir algo… ¡no creais que soy un cenizo!

En esas dos semanas que estaré fuera, espero descansar, ir mucho, pero que mucho, a la playa, y disfrutar con los amigos de la Feria de La Línea, que coincide con los días que estaré allí.

Si mi cerebro vuelve a sufrir una parálisis en las próximas semanas, ya teneis una razón para justificarla. ¡Hasta pronto!





Final marcado por un buen número

2 03 2009

Acabo de tener uno de esos momentos que, si mi memoria no me juega una mala pasada, nunca olvidaré.

Me encuentro en plena asimilación de una película que acabo de ver. Mi primer pensamiento al finalizar su visionado ha sido la autocuestión de cómo es posible que no la haya visto con anterioridad, siendo tan conocida y habiéndola tenido en mis manos en innumerables ocasiones. La única respuesta que se me ocurre es que tenía que llegar a este momento, a este microperíodo de mi limitada existencia, para verla.

La peli en cuestión es Trainspotting, de Danny Boyle. En la actualidad, este director está de frenética y mediática actualidad debido al éxito de su acercamiento a la realidad hindú con Slumdog Millionaire. No la he visto aún, pero tengo la absoluta certeza de que será difícil superar a este fenómeno cultural, en forma de séptimo arte, que acabo de presenciar.

trainspotting1

Trainspotting es, ante todo, cine moderno; cine urbano de verdad. No realidad dramatizada, ni comedia fácil. Es una personalísima visión sobre la drogadicción y el contexto cultural de las personas implicadas en la misma. Se disfruta cada plano, cada frase, cada escena. Es un espectáculo que nadie debería perderse.

Hay personas que piensan que el cine está condenado a la extinción. Películas como ésta demuestran lo opuesto. Siempre que haya un sólo productor que se arriesgue a meterse en proyectos como éste, el cine recuperará una y otra vez el lugar que le corresponde en el arte y la cultura del mundo.

Como me ocurre cuando me gusta mucho una película, abro el blog y me pongo a escribir, a ver qué sale. Pero antes de clickear en “nueva entrada”, he echado un vistazo a las estadísticas de este cerebro y, cual ha sido mi sorpresa, he descubierto un número muy peculiar de visitas: ¡1.111!

Oficialmente, el día que vi Trainspotting, El Cerebro de Mapki alcanzó la inolvidable cifra de 1.111 visitas. Un momento tan atípico no puede olvidarse tan fácilmente, ¿no creéis?





Mi cerebro, mi vida

31 08 2008

El cerebro es el órgano del que menos sabemos, pero del que más dependemos. Nuestra realidad, lo que creemos que es verdad, que existe, es el resultado del funcionamiento de esta masa neuronal tan compleja… ¿o tan desconocida? Porque la historia de la ciencia, si algo nos ha enseñado, es que las cosas complejas no lo son una vez creemos que las comprendemos. Por tanto, todo es una cuestión de adjetivos, que nosotros mismos vamos colocando, a nuestro parecer, y por necesidad, puesto que nos volveríamos locos sin poder juzgar, calificar, valorar… en definitiva, adjetivar todo lo que nos rodea.

Mi cerebro es, podríamos decir, uno más de todos los existentes, en todas sus formas y tamaños, desde el de una mosca al del panadero, que posiblemente sea chino. Al mismo tiempo, es único, ya que su funcionamiento resulta en una realidad, que es la mía. Por tanto, no debe ser una excesiva pérdida de tiempo expresar, a través del lenguaje escrito, lo que va recreando, lo que va moldeando… es decir, mi vida. Porque explicar lo que ocurre en mi vida, desde mi punto de vista, es una forma poco profesional de explicar el funcionamiento de mi propio cerebro.

Así pues, queda inaugurado el portal directo a mis neuronas, el lienzo de cada instante de mi vida. Queda inaugurado “El Cerebro de Mapki”.