Últimas películas visionadas

8 01 2011

Sé que tengo mucho que estudiar; que tengo que preparar el trabajo de terapia en cáncer; y el dichoso ejercicio de bioinformática… ¡Que no falte! Pero bueno, hoy tengo un día triste por un amigo que lo está pasando muy mal en estos momentos, y al que apoyo, quiero y espero que pase lo mejor posible este momento tan doloroso (¡Fran Guapo! ¡Mucho Ánimo!). Así que me voy a permitir, Oh My God!, escribir un poco sobre cine, que hace mil y un días que no hago caso a mis neuronas cinéfilas.

Pues bien, para recuperar esta parte que tanto me gusta del cerebro, voy a echar un ojo a mis votaciones en FilmAffinity y a comentar mis sensaciones con las últimas 5 películas que he visto en el cine; y con las últimas 5 películas visionadas en casa.

Películas vistas en el cine:

The Social Network” (La red social), de David Fincher. Película sobre la creación del facebook por la persona del año según la revista Time, Mark Zuckerberg, que parece va a triunfar en todos los premios de este año, aunque ya veremos. La película está muy bien planteada, y destaca sobre todo por un guión que funciona a la perfección, un reparto en estado de gracia a pesar de la juventud de los protagonistas; y una dirección precisa y de enorme calidad. Es un film muy bueno, que se disfruta y que se aleja de los biopics al uso, pero no creo que sea la mejor película de este año, ni en Estados Unidos ni en ninguna parte. La escena de la carrera de remos me pareció brillante.

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte I), de David Yates. Otro capitulito de las andadas del joven mago inglés más famoso del mundo, literario y cinematográfico. Yo no soy seguidor de la saga, por lo que intuiréis que no vi la película porque espere cada episodio, cada vez que va a salir. La tercera parte de la saga me gustó mucho, sobre todo por todo el tema del juego con el tiempo que se narra. Esta película me pareció, como siempre, muy espectacular y digna de ver en pantalla grande. Pero la historia narrada es eternamente aburrida. Creo que me he convertido en un experto en bosques británicos, ya que es lo que veo todo el tiempo: un bosque, y otro bosque, y un tercero, etc etc. En resumen, película muy bien hecha, pero argumento hastiado.

Chloe, de Atom Egoyan. Película sobre la incursión de una prostituta en la vida de una familia de clase media alta, en una ciudad canadiense. El reparto, encabezado por una siempre excelente Julianne Moore, lo componen actores y actrices que se implican con sus personajes de una forma muy sensible y humana, lo que se agradece mucho. El film tiene cambios de ritmo muy interesantes, y un desenlace que te deja bastante con la boca abierta. Fui a verla sin demasiadas expectativas, y me fui con un más que buen sabor de boca. Chloe es muy, muy recomendable.

Balada Triste de Trompeta, de Álex de la Iglesia. Me considero bastante fan del imaginario de este director tan atípico del cine español, afortunadamente. Técnicamente, la película es de una calidad tremenda, y el argumento es, como siempre, cercano al absurdo y al sin sentido. Eso no quita que el film se disfrute hasta el extremo de desternillarte de la risa en gran parte de la trama. Por supuesto, la forma de plantear el franquismo de los años 70 e hibridarlo con esta delirante historia de payasos es genial y mucho más de agradecer que esas películas-semi documentales-dramonazos bélicos a los que nuestro cine nos suele tener acostumbrados cuando narra esa parte de nuestra historia. Sé de buena tinta que hay mucha gente que no pensará, ni por asomo, lo mismo que yo. Pero yo recomiendo esta película, y la recomiendo para el cine, porque las últimas escenas en el Valle de los Caídos es más que digna de ver en pantalla grande.

The King’s Speech (El discurso del rey), de Tom Hooper. Junto a La Cinta Blanca y Origen, esta brillante y más que británica película es la que más he disfrutado y mejor me ha parecido en los últimos meses. No hay un solo segundo alejado de la calidad cinematográfica en este interesante biopic sobre el rey Jorge VI de Gran Bretaña. La dirección es clásica, pero precisa, sobre todo en cuanto a los actores, extrayendo de los mismos papeles maravillosos, sobre todo del fabuloso y camaleónico Colin Firth, para mí la mejor apuesta para todos los premios de este año al Mejor Actor; por supuesto, Oscar, Golden Globe y BAFTA incluidos. Una historia que podría ser aburrida y pesada se convierte en una trama “in crescendo” que te implica emocionalmente hasta el final. Magnífica, cercana a la perfección, The King’s Speech es una de las películas fundamentales en este momento.

Películas vistas en casa:

Zivotr je Cudo (La Vida es un Milagro), de Emir Kusturica. Reconozco que las películas anteriores que he visto de este director servio me han fascinado, y esta maravilla no fue diferente. Este film es de una belleza humana infinita, y aunque por momentos es muy crudo y triste (ya que estamos en plena guerra civil yugoslava), el director te muestra la historia de unos personajes entrañables, que con muy poco y circusntancias muy complicadas, son capaces de ser felices. No tiene un tono realista, sino más bien una atmósfera cómica que se torna en canto a la vida y a la, al menos, búsqueda de la felicidad. Una joya del cine europeo y mundial, que recomiendo a todo el que necesite sonreir.

A Single Man (Un hombre soltero), de Tom Ford. Película que tuvo una enorme repercusión cuando se estrenó, en 2009; por ser la primera película del famoso diseñador de moda; y por la interpretación del actor británico Colin Firth, más allá que elogiada por la crítica. Pues bien, efectivamente Mr Firth asusta por lo cercano a la perfección a la hora de ejecutar un papel caracterizado magníficamente y con tanto dominio emocional, en este caso harto complicado. A pesar de ello, para mí la película es el ejemplo de cómo un director rueda como si tuviese estilo, pero no lo tiene en absoluto. La estética del film, muy cuidada y calculada, me resulta pesadísima, sobre todo los cambios de luz y la dualidad pretendida en la imagen, según la escena. No puedo decir que es mala, pero me sentí muy decepcionado con esta película. Por supuesto, el recital interpretativo de Colin Firth vale la pena de sobra, aunque la película no se lo merezca.

Ghost in the Shell, de Mamoru Oshii. Película de animación manga, de 1995, considerada de culto y muy analizada y querida por muchos amantes de este cine. La historia narrada me fascinó, sin nada que envidiarle a grandes clásicos de la ciencia ficción, como Blade Runner o Metropolis. Todo lo que ocurre y se cuenta te intriga y sólo quieres saber más y entender lo que está ocurriendo en esta enorme y futurista ciudad asiática, repleta de hombres y mujeres cyborgs. El dibujo, muy artesanal, es muy bello y se disfruta enormemente. No suelo ver películas de este género, y no sé mucho en consecuencia. Pero yo recomiendo este film para cualquier persona que quiera evadirse un rato en un mundo del futuro muy especial y atrayente.

Inglourious Basterds (Malditos Bastardos), de Quentin Tarantino. Muchas personas de mi alrededor quisieron verme colgado de una soga al no visionar lo último de Mr Tarantino en el cine, así que era casi obligatorio verla en casa, al menos. Una vez más, este director tan seguido en el mundo se lo pasa en grande, esta vez matando nazis y creando una historia inventada de cómo se podría haber acabado con Hitler y compañía. La dirección es, como viene siendo habitual, excelente, y el guión tiene momentos de enorme brillantez casi literaria. La historia es muy absurda si conoces, como conocemos todos, lo que ocurrió en realidad; pero es muy divertida si te olvidas de la realidad histórica. El papel de la “dueña del cine” (hasta aquí puedo leer) es muy hermoso, y el reparto en general, con una formidable mezcla de orígenes (actores estadounidenses, alemanes, británicos, franceses etc etc), es un regalo cuando interactúan todos en semejante narración. Por supuesto, es un placer ver la calidad interpretativa del multipremiado Christoph Waltz, que creo da una lección tras otra de qué es un buen actor. Muy recomendable, en todos los sentidos.

Ordet (La palabra), de Carl Theodor Dreyer. Esta obra maestra del cine, dirigida por el gran, en mayúsculas, director danés Dreyer, es una delicia visual y una historia contada desde la sensibilidad y el más estricto ojo crítico, que narra las especiales circunstancias acaecidas a una pequeña comunidad rural de la región de Jutlandia (Dinamarca). La fe cristiana es el motor y tema central de esta historia, analizada desde puntos de vista dispares, pero sin salir de la determinante influencia de la religión en estas personas. Me fascina el uso de la luz, como lo suele hacer Bergman en sus películas (las influencias se evidencian). Los actores crean papeles hermosos y entrañables, y el final es imposible pero de una belleza infinita, apostando por el amor y el cariño entre los seres humanos. Un regalo a la vista y a la sensibilidad, Ordet es una de esas películas que hay que ver antes de morir.

Y esto es todo lo último que he visto. Me ha encantado recordar cómo viví cada una de las películas, me gustasen más o menos. Creo que ya he desconectado suficiente por hoy, así que abandono la magia del cine y vuelvo a la realidad, no tan mágica…

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