Adaptando con estilo

13 06 2010

Hace ya unos meses que me regalaron un pack de cinco DVDs del director estadounidense James Ivory. Las cinco películas incluidas siguen una constante común inicial: las adaptaciones literarias. No todas las películas de este reconocido director provienen de la literatura, pero sí las más conocidas y reconocidas de su prolífica carrera en el séptimo arte. No puedo afirmar que, entre ellas, estén sus mejores películas, ya que habría que visionar su filmografía completa; pero ninguna de ellas son, ni mucho menos, mediocres u olvidables.

The Bostonians (Las Bostonianas), del año 1984, cuenta la historia particular de unas mujeres que pertenecieron al movimiento sufragista por los derechos de la mujer surgido en Boston en el siglo XIX. Los tres protagonistas, dos mujeres y un hombre que se interpone entre ellas, viven una interesante trama dramática al mismo tiempo que participan de este movimiento histórico-político.

Ya en esta primera película del pack, el director muestra su buen hacer a la hora de adaptar una, seguramente, interesante novela. El argumento muestra un dramatismo muy bien engalanado con los actos políticos que ocurren, y se perciben con acierto contrapuntos de ritmo entre estos dos aspectos de la historia que nos están contando. Las escenas en las que vemos asambleas y discursos son mucho más enérgicas que las de tintes más personales entre los protagonistas, mucho más suaves y tranquilas.

Los actores están, para mi gusto, poco más que correctos. La actriz que más te cautiva es Vanessa Redgrave, dándole una compleja expresividad a una mujer ambigua y triste. Otro aspecto de la película que me gustó, y que luego vería en las siguientes, es el cuidado artístico de la película. Además, hay escenas cuya fotografía se tornan cuadros, como las acontecidas en la orilla del mar.

Sin duda, The Bostonians es una película interesante y de calidad, aunque no sea de las más recordadas del director.

A Room with a View (Una habitación con vistas), de 1985, es para mí una de las mejores películas de amor que he visto en mi vida. Ya el entorno escénico en una esquisita y maravillosamente rodada Florencia te previene de que lo que vas a ver es algo muy especial. En esta película, una joven inglesa con la típica educación perfecta, pero con un carácter fogoso e imprevisible (encantadora y expresiva Helena Bonham Carter), se enamora de un soñador excéntrico y algo loco (destacable y visceral actuación de Julian Sands). Su vuelta a Inglaterra la hacen prometerse con un estiradísimo caballero inglés (papel más que bordado del siempre genial Daniel Day-Lewis), pero no siempre se pueden seguir las normas establecidas…

La ambientación de la película es un regalo para los ojos. Todo lo que vemos, no sólo los escenarios, sino las reacciones de los personajes, peleas, baños, silencios… tiene un enorme cuidado estilístico y está pensado desde una sensibilidad tremenda. Un detalle muy destacado entre las críticas hacia este film es el recurso empleado en la transición entre las escenas, que recuerda al cine mudo.

En resumidas cuentas, A room with a view es un fantástico melodrama romántico de época, de factura maravillosa para los sentidos y de enorme calidad, donde la sociedad alta inglesa y sus miles de normas sociales salen a la luz y son derrotados por el amor visceral e irremediable de la juventud.

Maurice, de 1987, es una película muy interesante sobre la intolerancia de la sociedad inglesa de principios del siglo XX a la homosexualidad, además de sobre la importancia del primer amor. Además, la diferencia entre clases se aprecia de una manera directa y clara, sobre todo en cuanto a las repercusiones legales que una misma acción delictiva podía tener para un “gentleman” al lado de un obrero o sirviente.

James Wilby, protagonista que da título al film, desarrolla un personaje muy emotivo y cautivador, y es el director de orquesta interpretativo de la trama. El resto del casting está correcto, incluso un jovencísimo Hugh Grant que está, aunque parezca mentira, más que tolerable.

Howards End (Regreso a Howards End, 1992) puede ser la película más conocida y mejor valorada por crítica y público de James Ivory. Todo el argumento gira en torno a una casa de campo que le pertenece a la señora Wilcox y que, tras una fructífera amistad con Margaret Schlegel, le deja en herencia, pero que la familia impide. Luego, todo gira hacia otros derroteros, y esta pintoresca casa es testigo de una trama perfectamente desarrollada y resuelta, donde además de apreciar una vez más la sociedad inglesa de finales del XIX, temas como la desigualdad social, el sentido de la responsabilidad y, lo más interesante, los avatares del destino, son planteados.

Howards End es, según mi punto de vista, de esas películas que lo tienen todo: un guión rico, complejo, que hay que seguir, que se disfruta; una ambientación de calidad, una fotografía con gusto, un montaje de gran estilo; y un casting de esos de sueño, repleto de maravillosas actrices y actores ingleses, tanto los de renombre (Thompson, Hopkins, Bonham Carter, Redgrave) como otros menos conocidos, pero que ejecutan interpretaciones magníficas.

Esta película tuvo una enorme repercusión internacional, que se tradujo en innumerables reconocimientos, como dos premios BAFTA (11 nominaciones) y 3 Oscars (9 nominaciones, incluida Película y Director).

La última película de este pack de Ivory es The Golden Bowl (La Copa Dorada, 2001), película una vez más de época, concretamente principios del siglo XX, donde el amor y el adulterio en la clase alta occidental (ya que se mezclan ingleses, italianos y estadounidenses) son reflejados.

La razón del título es una metáfora, para mi gusto argumentalmente eficaz pero algo facilona, de que las cosas perfectas pueden no serlo; pueden tener grietas, como una copa dorada que quieren adquirir los protagonistas, pero que tiene una grieta no visible a simple vista. Hay muchos temas en esta película, todos relacionados entre sí, como las mentiras y sus consecuencias, la avaricia emocional y material, la influencia de nuestros actos en los que nos rodean…

La trama es bastante interesante, aunque puede ser la película más floja en ese sentido del pack de DVDs, y muy probablemente de la filmografía de Ivory. Sin embargo, la dirección artística de este film es muy destacable, además del vestuario, muy cuidado y espectacular. El reparto está bastante bien, aunque para mí destacan una sorprendentemente creíble Kate Beckinsale (sí, la de la peli esa tan horrible de vampiros contra licántropos, esa misma); y un maravilloso Jeremy Northam, actor inglés que realiza una composición de “aristócrata italiano de tres al cuarto” clavada.

Pues bien, estas son mis reflexiones sobre el pack de DVDs titulado “Ivory Essential”. Sobre todo, resumen muy bien el buen hacer de un director especialista en retratar la sociedad de época, no sólo contando sus historias internas, sino la desigualdad social y las injusticias formales de entonces; siempre apoyándose en textos literarios que despierten en él la creatividad cinematográfica que luego plasma en sus películas.

Espero poder ver algunos films de este director que me faltan, como The Remains of the Day, Jane Austen in Manhattan o The Europeans.

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