Adicción al otro

2 11 2009

Quiero ser capaz de volar alto, más alto de lo que ya creo ser; tan alto que vislumbre a las personas como hormigas, a los edificios como piedras.

Quiero atisbar el fondo del pozo; llámese pozo a la sensación de miedo a la peligrosa soledad urbana; llámese pozo a las personas que, no conociéndolas, no entendiéndolas; te importan, te duelen.

Las hormigas no son insignificantes, pero son apreciables desde los tranquilos trozos de algodón que vagan por encima de nuestras neuronas. Envidio esa vista; envidio poder ver más lejano que sobre la piedra; envidio la falta de contacto, la incapacidad de oler al que pasaría por tu izquierda…

Aquel reflejo de sueño es imposible y, en realidad, también indeseable. No puedo más que admitir mi naturaleza hormiguera; en el lenguaje bípedo, mi condición social.

Nada tiene sentido sin el otro. Las ganas de labrarse un camino, más o menos pedregoso, más fácil o complicado de recorrer; de vivir experiencias jugando a desnivelar los picos de la sensibilidad; de explorar lo que uno es, o quiere ser, o espera convertirse; de llenar vacíos pasados, y otros nuevos más reconocibles.

Reconocer la adicción hacia el que te mira, hacia el que te juzga, te escucha, te incordia y te asimila; es el mayor y más bello acto de humanidad que este conjunto de neuronas es capaz de imaginar, de pensar; en definitiva, de afirmar y sentir como suyo.

¿No es hermoso sentir al animal social que uno es? No sé desde el algodón; sí desde la pezuña, aunque a veces se extrañe la cueva…

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3 responses

5 11 2009
FINE

Querer sentirse dentro de la cueva de la asocialidad no es malo, al igual que no lo es sentir que se quiere ser siempre social (como bien dijo Aristóteles, esa es nuestra naturaleza), la verdadera cuestión para mí, es cómo explicar eso al resto.
Tal vez porque a veces me siento tan en mi que el otro me incomoda… Y porque otras soy tan social que quisiera poder fundirme con el de al lado…
Sea lo que sea, prometo respetar unos días y otros pequeño paterilla.

MiniYo

5 11 2009
mapki

jeje Gracias! No supe estaba por llegar un día así. La verdad es que se pasa mal, ya que realmente soy muy sociable, como ya sabes; y no porque yo lo valga, sino por pura necesidad. Es por ello que, cuando un día se torna de esta manera, no es fácil llevarlo.
En fin, siempre hay que escuchar al cuerpo, así que en eso estamos…

Un besazo!

6 11 2009
pasoxmimente

¿No es hermoso sentir al animal social que uno es?… es hermoso 😀

BEsos

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